Con la colaboración de la Asociación de Autores de Teatro

jueves, 23 de octubre de 2008

...Pequeños versos indulgentes...

Ojalá pudiera llorar lágrimas de cristal,

perlas incandescentes que brotan de mi ser,

que escupen inocencia y claman

indulgencia,

que te anhelan, que quieren, desean, piden

y queman.

El tiempo lo escriben dos almas centrífugas,

la una lleva a la otra, y ésta, generosa,

se esfuerza,

da, reparte y otorga.

¿No puedes ver que soy un hombre nuevo,

rodeado de enseres inútiles, que me amnesian

momentáneamente,

del dolor de tu ausencia, de tu pérdida fugaz pero

eterna?

No, tan solo te fijas en lo momentáneo,

en flores de otro mundo que no me pertenecen,

que únicamente me retan a borrarte de mi mente,

a desdeñar tu etérea mirada,

a fundir tu iris en la nada,

con sigilo, sin fin, sin causa.

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