Con la colaboración de la Asociación de Autores de Teatro

jueves, 23 de octubre de 2008

Algunas ideas para empezar.

(...) La elocutio, una de las partes artis o fases de elaboración del discurso (...) consiste en “poner en palabras” las ideas producidas en la inventio y estructuradas en la dispositio; que serán retenidas luego en la memoria y pronunciadas por fin en la actio.

El tratamiento de la elocución comprende (...) “virtudes” elocutivas, que son la corrección (puritas), la claridad (perspicuitas) y la belleza (ornatus). Esta última, que se concibe como una suma de adornos que se “añaden” al estilo lingüístico “normal”, puede derivar de la combinación de las palabras en el discurso (compositio) o de la elección de las palabras: tropos (uso de términos en acepción inapropiada) y figuras (empleo de términos en acepción apropiada, pero que, por distintos motivos, se desvían de la norma usual). (García Barrientos, 2000, p.10).

Este proyecto nace del placer que siento por la estilización. La estilización toma como referente un texto, (entendido en el más amplio de los sentidos), para, idealmente, mejorarlo y convertirlo en objeto de placer estético para una sociedad o sociedades.
Esta estilización se lleva a cabo en todas las formas artísticas y se convierte en un proceso específico y diferente para cada uno de los leguajes artísticos, para cada uno de los artistas.

Mi investigación personal en este proyecto consiste en comparar las esencias de los sistemas de estilización usados en dos códigos concretos; el lenguaje hablado / escrito y el movimiento humano, y sus formas estilizadas correspondientes, la literatura y la danza.

Tras la elección de determinados tropos o figuras literarias, su estudio, la lectura de ejemplos y la comprensión de su valor como recurso expresivo trasladaré su esencia a la creación coreográfica. Es interesante pensar qué calidades / cualidades puede adquirir el movimiento si se crea bajo la premisa de un cierto recurso y cómo las frases coreográficas resultantes, debido a la aplicación de la esencia del recurso literario, serán más tendentes a unas u otras formas y a diferentes texturas emocionales.

También, a la inversa, me interesa ver cómo el trasladar esos recursos al movimiento y obtener un material coreográfico determinado puede cambiar mi visión sobre cierta figura, tropo o en general mecanismo formal literario y descubrirme nuevas vías de acercarme a la creación literaria.

El objetivo es que esta búsqueda paralela produzca dos textos, (uno coreográfico-escénico y otro literario), que no habrían podido llegar a ser como serán de no haber estado circunscritos a un proceso de creación conjunta.

Para abrazar esta investigación formal y debido a que el objetivo no es escribir un ensayo sino producir arte escénico, arte que cuestione el arte he tenido que escoger un contenido, (en sentido argumental) que a la vez sea continente, es decir, sirva como armazón en el que hilar los descubrimientos obtenidos de la investigación formal pasando estos, a su vez, a ser contenido. Surge así una especie de extraña reciprocidad: El agua contenida y el vaso que la contiene y el vaso vacío flotando en el centro del agua.



Ofelia, personaje enmudecido, usado que ha vivido rodeada de reflexión, de preguntas, de arenas movedizas sin contarnos nunca lo que ella pensó sobre la vida, sobre el sexo, sobre el amor, la muerte, el ser o no ser, se erige como perfecta representante para volver al teatro y contarnos su visión sobre estos dilemas, para hablar de arte, filosofía e incluso política, para regresar conteniéndolo todo convertida en paisaje y contestar a Hamlet.



BIBLIOGRAFÍA.

García Barrientos, J. L. (2000). Las figuras retóricas. Madrid: Arco Libros.

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