Después de un mes de trabajo puedo decir que en este taller equivocarse no es una posibilidad, sino prácticamente, una obligación.
El hecho de poder plasmar escénicamente el concepto que cada autor tiene en mente sin ningún tipo de presión de resultados es algo que beneficia a la creación y a la reescritura y, por suerte, si uno se encuentra en el camino equivocado después puede probar cosas nuevas y quedarse con lo que más le convenza.
En mi caso eso se ha plasmado en diversas variaciones:
. Por un lado, mi idea inicial era que los personajes se ubicaran en un espacio diferente, sin que hubiera interacción entre ellos. Después de los ensayos y las improvisaciones se ha generado en el imaginacio colectivo la necesidad de ubicar la acción en un espacio común que ha sido el andén de una estación. Con ello queda claro que es necesario definir un espacio concreto sobre a partir del cuál trabajar, ya sea un andén, una plaza o una habitación de color azul. Por tanto el andén no es algo exclusivo ya que funcionarían otras soluciones pero es totalmente válida y útil escénicamente.
. El otro cambio esencial es la interacción entre personajes. Ello no significa que los monólogos de Luna, Adaia, Jaïr...etc tengan un destinatario concreto, sino que a través de su imaginario crean o imaginan a quién dirigir su discurso sin que éste sea, obligatoriamente, algo palpable o físicamente existente. Me explico: por ejemplo el personaje de Jaïr se ha orientado hacia un boxeador mediocre y frustrado que asume se condición. Su referente es su entrenador, que desde pequeño, siempre le motivaba a iniciar su carrera en los rings y, por ello, ha desarrollado hacia su persona una relación de amor-odio que no sabe exactamente hacia dónde le conduce. Eso traducido escénicamente puede ser una conversa de Jaïr con otro personaje, o con otra columna o con él mismo, siendo, la mayoría de las veces el entrenador su interlocutor imaginario.
. A nivel de transición, las escenas estaban pensadas como unidades independientes y ahora, a través del gesto psicológico se crea el puente de unas a otras. Un simple picor puede servir a inducir al sentimiento de la impaciencia o un pez que se ahoga debajo del agua llevarnos a una angustia profunda. Queda comprobado como a partir de lo físico y la reiteración podemos llegar a un estado emocional concreto.
A partir de ahora debo concentrarme en las canciones iniciales que serviran para introducir los sentimientos que se describiran. La composición, en este caso, es una de las partes más complicadas y satisfactorias a la vez...
Busco un Tango. Llegará.
Con la colaboración de la Asociación de Autores de Teatro
Índice
- ...Presentación... (1)
- ..Agustín Salvador - Diario de proyecto.. (8)
- ..Agustín Salvador - Textos y documentación.. (5)
- ..Eva Guillamon - Diario de proyecto.. (4)
- ..Eva Guillamon - Textos y documentación.. (4)
- ..Jesús Rubio Gamo - Diario de proyecto.. (1)
- ..Jesús Rubio Gamo - Textos y documentación.. (2)
- ..María Velasco - Diario de proyecto.. (5)
- ..María Velasco - Textos y documentación.. (3)
- ..Minke Wang - Diario de proyecto.. (3)
- ..Minke Wang - Textos y documentación.. (3)
- .Antonio Castro Guijosa - director proyecto Minke Wang. (1)
- .Coralia Ríos Arrechea - directora proyecto María Velasco. (1)
- .Darío Facal - director proyecto Eva Guillamon. (1)
- .Jesús Rubio Gamo - director proyecto suyo. (2)
- .Vanessa Martínez- directora proyecto Agustín Salvador. (1)
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario