
Los ensayos sirven para ver las aplicaciones reales del texto.
El autor dramático no puede ser un solitario que comparta su obra en exclusiva con el cajón del escritorio y practique el onanismo diario recitando, el solo, las voces de todos su personajes.
No es hora de hablar de las diferencias consustanciales entre la literatura dramática y el teatro (¿o quizás sí?) Mejor me limitaré a describir mi propia experiencia.
En la primera tanda de ensayos, que comenzó el martes 4 de noviembre y finalizó el domingo 16 del mismo mes, hallé las directrices para una primera reescritura:
-HORADAR: A veces el texto es demasiado denso y se vuelve contra los actores y el propio hecho escénico. Estoy marcada por la "letra escarlata" de los escritores primerizos: infravaloro al receptor y se lo doy todo mascado. Según lo he visto, creo que el texto ganaría después de un proceso de sustracción. Siguiendo las premisas del Accionismo, voy a comenzar con las "automutilaciones". Espero que no duela.
-HUMOR: No lo puedo evitar. Me gusta el teatro de tesis. Sin embargo, cuando escucho a los actores determinados extractos de mi obra, entiendo que la carga teórica y filosófica de "Günter, un destripador" es, por momentos, excesiva, desmesurada... INDECOROSA. Los actores y la directora, por intuición, añadían bromas que contrastaban con esta característica del texto, haciéndolo más ligero. Ellos me han dado la idea de intentar ser, por momentos, más divertida y menos "estupenda".
En esta primera tanda, hubo además una "anécota" interesante que no puedo pasar por alto y que me ha hecho meditar un poco...
La directora sacó a los actores a la calle para poner a prueba lo que es la verdadera "savia" del Accionismo: la intromisión del azar en las acciones, la interacción con un público que no ha elegido serlo, la provocación, las posibilidades combativas del arte... El resultado fue "pobre". Los viandantes enseguida decodifacaron lo que estaba ocurriendo como teatro, no como acción. Se sentían seguros y protegidos. El acontecimiento dio lugar incluso a que alguno de ellos nos contara sus viajes a Benidorm con el Imserso .... ¿Cómo llevar el ingrediente subversivo de la acción al teatro? Je ne sais pas
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