Pocas veces he visto a actores darse tanto por tan poco y de una manera tan generosa. Yo misma que durante cualquier proceso acostumbro a dar, proponer, sugerir y que soy una apasionada del trabajo de creación en la misma medida que a veces me obsesiona el resultado, aquí el resultado era lo de menos. Definiría “resultado” en este caso, como acto de generosidad, ya que osamos intentar cerrar una estructura, definida por nosotros como el hasta aquí hemos llegado, pero para que incluso ese no final del proceso/proyecto fuera un material más para que María Velasco pudiera seguir trabajando en su texto.
Sé que a María le sirvió, y lo más valioso de todo es que más allá de los seis puntos de vista (4 actores, directora y dramaturga) en relación a su texto que en cada sesión de trabajo se mezclaba, la retroalimentación permitió una creatividad desde la libertad absoluta, eso sí, con grandes dosis de información por su parte que nos conducía por caminos poco explorados por nosotros los actores.
Los actores normalmente trabajamos siempre para otro, no para uno mismo, para el compañero, para el público, y cuando lo hacemos partiendo de un texto, muchas veces, éste no es más que eso, en la medida obviamente que merece un respeto; a él hay que ceñirse, a lo que cuenta, a las palabras, al qué se pretende a través de él…La apasionante paradoja de ETC nos hizo que el texto fuera un motor, una provocación sobre la que indagar, pero sobre lo indefinido, lo no concreto…Y aquí es de donde la autora se enfrentas a qué vale y qué no de lo que escrito, qué palabras suenan bien, cuales definen, qué cosas sobran, qué otras funcionan muy bien, si se entiende o no la relación de los personajes dentro de su historia, de lo que ella pretende contar cuando escribe, de cómo se le da vida…
Hay una parte mala en todo esto que he tratado de expresar…Y es: ¿Y ahora qué? En mi caso, (nuestro caso porque sé que el resto del equipo de Günter siente como yo) me enamoré del proyecto, del personaje, y sobre todo de esa especie de vorágine de lo desconocido en la que me vi metida, aunque tampoco es que inventáramos nada nuevo, pero sí comenzamos un proceso en el que con un poco más de tiempo y por supuesto algunos euros nos vemos capaces de ofrecer un buen producto.
Quiero agradecer, en definitiva a Cuarta Pared la “invención” del Laboratorio en Blanco, por lo innovadora y enriquecedora que considero la propuesta, y mi agradecimiento también por haberme dejado explorar en algo así, por confiar en mi para que María desarrolle su texto.
Hasta pronto,
María Miguel
Sé que a María le sirvió, y lo más valioso de todo es que más allá de los seis puntos de vista (4 actores, directora y dramaturga) en relación a su texto que en cada sesión de trabajo se mezclaba, la retroalimentación permitió una creatividad desde la libertad absoluta, eso sí, con grandes dosis de información por su parte que nos conducía por caminos poco explorados por nosotros los actores.
Los actores normalmente trabajamos siempre para otro, no para uno mismo, para el compañero, para el público, y cuando lo hacemos partiendo de un texto, muchas veces, éste no es más que eso, en la medida obviamente que merece un respeto; a él hay que ceñirse, a lo que cuenta, a las palabras, al qué se pretende a través de él…La apasionante paradoja de ETC nos hizo que el texto fuera un motor, una provocación sobre la que indagar, pero sobre lo indefinido, lo no concreto…Y aquí es de donde la autora se enfrentas a qué vale y qué no de lo que escrito, qué palabras suenan bien, cuales definen, qué cosas sobran, qué otras funcionan muy bien, si se entiende o no la relación de los personajes dentro de su historia, de lo que ella pretende contar cuando escribe, de cómo se le da vida…
Hay una parte mala en todo esto que he tratado de expresar…Y es: ¿Y ahora qué? En mi caso, (nuestro caso porque sé que el resto del equipo de Günter siente como yo) me enamoré del proyecto, del personaje, y sobre todo de esa especie de vorágine de lo desconocido en la que me vi metida, aunque tampoco es que inventáramos nada nuevo, pero sí comenzamos un proceso en el que con un poco más de tiempo y por supuesto algunos euros nos vemos capaces de ofrecer un buen producto.
Quiero agradecer, en definitiva a Cuarta Pared la “invención” del Laboratorio en Blanco, por lo innovadora y enriquecedora que considero la propuesta, y mi agradecimiento también por haberme dejado explorar en algo así, por confiar en mi para que María desarrolle su texto.
Hasta pronto,
María Miguel
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