Con la colaboración de la Asociación de Autores de Teatro

viernes, 31 de octubre de 2008

Después del principio."La gloria de las vanguardias estuvo en el intento."




Prueba una vez. Da lo mismo. No importa. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.

Samuel Beckett.



Desde los primeros encuentros nuestros ensayos han estado signados por el aprovechamiento de los errores como síntomas de lecturas personales , desencuentros con el texto y/o posibilidades de fuga, aperturas impensables en una primera lectura de la obra.
Prueba/Ensayo/ Error: Los actores ( María, Ascen, Sergio y Quico) han atravesado las varias propuestas de dirección con tal confianza y compromiso que durante la primer semana de ensayos el cuerpo ha sido protagonista, la búsqueda de un territorio poético, de un territorio nuevo donde pudieran cruzarse estos cuerpos, los discursos del texto de María, los pensamientos alrededor de ese conjunto, todo confrontado pero junto para buscar ese nuevo espacio, poblado de fantasmas y percepiones anteriores pero buscando sin cesar otro territorio, no previsible, otro territorio más extraño, más metafísico, más poético. En otras palabras, no jugar el juego conocido, sino otro, en el que nos encontremos, pero nos permita desconocernos en el proceso, que nos desconcierte hasta un campo nuevo en común. Ese ha sido el camino sinuoso por el que nos hemos movido, agregando que nuestros primeros acercamientos al texto, más que "horadarlo", lo han roído, como quien se concentra en la materia con conciencia pero brutal, no cuidadosa sino indagando los fuerzas que le sostienen, la fragilidad de sus pilares o los bordes arrancables.

"Alli donde otros ponen obras, yo no pretendo otra cosa que mostrar mi espirítu. La vida consiste en arder en preguntas. No concibo la obra separada de la vida. A. Artaud ( El ombligo de los limbos)."



Filo de la navaja: el peligro, lo imprevisible han acompañado siempre al movimiento del accionismo vienés. No experimentar este punto nos hubiera creado un abismo y un grado de abstracción poco conveniente frente al texto "Günter, un destripador en Viena". Lo hemos hecho, fracasando o ganando a medias, ya que Madrid no es Viena. Los contextos implican públicos, que en este caso, se diferencian demasiado, sin cargar de negatividad o positividad a ninguno de los dos, la experiencia de los actores seguramente les ha otorgado una experiencia plasmable en la escena y cuestionadora de la esa realidad escénica.

"El intento, a través de procedimientos teatrales, de crear una malla, una ligazón, que no es el sentido, que no es la narración tradicional, sino la construcción poética que genera una verdad proveedora de formas: el lenguaje."



Quizás estas palabras de Ricardo Bartís, sinteticen nuestro deseo de encontrar un sentido alejado de la lectura racional o esquemática del texto y comenzar por los mundos casuales y no tanto que los cuerpos actorales descubren en cada prueba, en cada ensayo. La energía, la experiencia que aparecen gracias a la voluntad creadora de un actor no puede aparecer dentro o desde un texto,
siempre le rodea, le subvierte y le desborda. En este sentido, hemos tratado de buscar a través de Estados alterados. Los estados, la búsqueda de estados fue la premisa básica de nuestro trabajo en estos seis encuentros. Los estados de los actores iluminan campos poéticos sobre la obra, abren surcos sobre los cuales volver como nuevos ritornellos, no cronológicos, no ortodoxos, no previsibles pero que proponen un camino sólido sobre el cual indagar, desarmar el texto y retornar.

Elementos de escisión
Cortes, ruptura , quiebre y destrucción son temas que definen al accionismo y sus pretensiones vanguardistas. Son, también, campos de trabajo propicios para este texto y los hemos indagado
tanto en el propio espacio, como en el propio físico. Cortar, destruir para crear universos escénicos, que a veces perforan el texto, lo eliden o lo amputan. Creatividad que marca huellas agudas y filosas donde respiran otras voces, otros ojos. Destruir lo previsible para encontrar velocidades, oscuridades, huecos por donde late la obra.
También así se puede leer nuestro aprovechamiento del agotamiento y de los restos, del fracaso y la duda, durante y después de cada ensayo, emulando de algún modo las palabras de Günter:



"Yo os digo que la mejor manera de conocer a un hombre
es verle en el momento, su momento de máximo desgarro, abandono y sufrimiento."









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