
Hay un motivo preciso por el que escribo...
Las crisis creativas me parecen más deseables e imparciales que las crisis personales.
Las primeras me ayudan a relegar las segundas a un segundo plano, o al menos, a reltivizarlas.
En parte, este es el tema de mi proyecto: GÜNTER, UN DESTRIPADOR EN VIENA.
Günter, mi personaje, es un artista radical de vanguardia, que abandona la peligrosidad de sus acciones para dedicarse a formas creativas más amables e inocuas. En paralelo, evoluciona de una relación sentimental vertiginosa (puro "amor fou") a una nueva calma.
Me baso en una figura real: el accionista vienés Günter Brus (Arding, 1938) al que descubrí en una exposición en el Macba (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona). Era el año 2005, caí enamorada de su obra.
"Ahora mi obra está en los museos públicos, pero pasé 11 años en el exilio, en Berlín. Tuve que huir de mi país a escondidas y viví mucho tiempo en Alemania en situación de clandestinidad"
El Accionismo Vienés fue un movimiento anclado en los 60. Me maravilla esta época. Las nuevas generaciones habían crecido en el desahogo económico y la sociedad espectacular de posguerra, en fastuosos decorados democráticos. Sin embargo (Mayo del 68 solo es un ejemplo) no se sentían felices. Eran profundamente inconformistas.
Ante las fotografías que hoy atestiguan las acciones de Brus y otros artistas de su entorno, muchos cierran los ojos, sólo reconocen la escatología, la provocación... Es necesario mirar más atentamente para reconocer el grito. Su grito contra la barbarie del mercado. La barbarie invisible del mercado.
Este texto teatral, aún embrionario, que espero desarrollar con la insólita generosidad del ETC (un proyecto aventajado dentro del panorama teatral español) es un homenaje a la vanguardia.
Fracasó en su intento de cambiar el mundo. Pero la gloria estuvo en el intento.
3 comentarios:
Creo que tu proyecto es muy valiente y arriesgado y que trata un tema desconocido por la mayoría de nosotros.
Considero que la figura de Brus, tal y como la presentaste en el Taller, fue la de un genio atormentado, un creador incomprendido que se adelantó a su tiempo y mostró una vía desconocida hasta entonces como la automutilación como vía de expresión artística. Y quiero destacar que el hecho de tratarse de alguien real dificulta, para mí, muchísimo, el proceso de escritura.
Muchas suerte con la puesta en escena :)
Me acerqué por primera vez a la obra de Gunter Brus hace unos días, cuando María Velasco se acercó a nosotros con su texto (una versión no definitiva aunque de una calidad enorme con la que empezar a colaborar/trabajar).Era para mí un auténtico desconocido, pero basta sólo con poner atención para conocer...Fue inevitable después de una primera lectura no googlerear al señor Brus, querer saber más de él,tan unida su obra a su existencia.Y mi primera apreciación fue cómo alguien puede hacer de su arte algo tan destructivo. Pensé en la complejidad de separar lo real de lo artístico, teniendo en cuenta que era él mismo quien se sometía a sus acciones. Teniendo en cuenta que se trata además de un "personaje" de verdad, alguien con una vida de la que María habla, incluyendo además en su primera versión citas textuales que ayudan a conocer aún más su pensamiento, parece que uno necesita llenarse de documentación para un proceso de creación en el que escritura, dirección y actuación parecen unirse más que nunca -mi más sincera enhorabuena a los creadores de ETC- Lo complicado es dar vida en un texto a alguien que ya la tiene,quizá paradójico también,pero resulta que ésto para los actores, que siempre nos inventamos las biografías de los personajes que interpretamos, es una joya, una parte del trabajo ya está hecho...Ahora sólo hay que saber darle la forma del arte, de la realidad que lo envuelve. Y hay una línea finísima entre el saber, o mejor dicho el conocer y el poder llenarlo de vida,de una vida desgarrada como la de Gunter que en definitiva es de lo que se trata.
Estoy segura -después de una primera sesión de trabajo donde cuatro actores que se conocen de nada se desgarran, una directora que no te conoce de nada te echa un jarro de agua por encima,desgarrada, y una autora que dijo al irse "tengo notas para trabajar un mes"-que algún titular vienés o madrileño daremos, eso si no nos encierran...
María Miguel,o Ana, la puta de Gunter, como prefieran
Camino del primer ensayo los actores unos perfectos desconocidos entre sí, nos preguntabamos que íbamos a hacer nosotros.Siempre he deseado rodar en un escenario por una alfombra de piel de obeja, tener una pelea de barro....He visto a Rodrigo García meterle Coca-cola por el culo a un actor.¿y nosotros,nos vamos a lanzar a la piscina? Para mí esto no tiene sentido si no hay poesía en el texto y este la tiene. Así que cojo el bañador y la toalla y me dirijo al segundo ensayo.
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